viernes, 1 de enero de 2010

Tiempo

“She whispers what will we do of time?”

Qué importa más, ¿el tiempo transcurrido o el valor de las cosas vividas?

Desde hace algún tiempo (paradójicamente – ¡tiempo!), consciente o inconscientemente me hago esta pregunta.

Cambios repentinos y no tan repentinos de dirección, de parecer, de pensar y de sentir. Las consecuencias de esos cambios; heridas que se abren en un lado mientras se cierran en otros al mismo tiempo. Esperanza, desilusión, música, silencio y palabras, muchas palabras que salen a borbotones de mi boca, de mi cabeza, difíciles de ordenar. Una barrita de progreso que se desplaza de un lado hacia el otro, angustia, satisfacción y placer y una bifurcación de caminos. No tomo ninguno de los dos e invento otro nuevo, que no figura en el mapa.

¿Cuánto importa el tiempo?, me pregunto. Nada, me respondo. Sin embargo el tiempo es lo que socaba mi espíritu en ciertas ocasiones. Por mi impaciencia, por mi ansiedad innata. Quizás tengan que ver con lo finito de la vida, con el hecho de que sé que mi tiempo es breve, brevísimo, fugaz. Es por esta falta de tiempo que considero que debo aprovechar cada minuto que respiro, cada sensación, cada momento compartido o en solitario. Sacarle el jugo al tiempo, a las cosas vividas. Ahora...si no existiera el tiempo o si el tiempo que tuviera lo supiera largo, inagotable, no me preocuparía, quizás, en aprovechar cada momento.

Sentir es estar vivo. Sentir todas y cada una de las cosas, desde lo más bonito hasta lo más feito. Sentir en sí no tiene tiempo. Creo que a veces decidimos anclar en un sentir. Nos quedamos en el sentir, pero nunca en el tiempo. El tiempo sigue transcurriendo, mientras que el sentir crece o disminuye. La cantidad de tiempo no tiene nada que ver con el sentir, pero a más tiempo en un sentir, más cosas sentidas y vividas, más chances para que la melancolía meta su cuña cada tanto.

Sentir tiene valor per se. El tiempo no. El valor del tiempo depende de qué uso hagamos de él. Sentir se alimenta de sentir...El tiempo, además de implacable, imperdonable y todos los “im” que se les ocurra...es inerte.