martes, 25 de mayo de 2010

Todavía

Me resisto a entregarme a la ironía, al endurecimiento de mi corazón, al renunciamiento de mis sueños, al tedio, a la rutina que aburre, a que todo me dé igual, a no sentir y a no soñar; me resisto a no pensar, a no ser libre, a no entregarme con pasión a lo que hago, a la indiferencia, al cinismo sobre el amor, a no tener fe, a pensar que nada puede cambiar, a la obligación de las cosas hechas sin goce, a no emocionarme con las cosas y personas que llegan a mi. Me permito que la música y las películas y la gente y las vivencias me hagan volar con sólo recordarlas.
Porque todavía creo, porque todavía tengo fe, porque todavía siento, porque todavía vale la pena, porque todavía es posible, porque todavía ¡estoy vivo!

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